Vida

El seguro de vida es uno de los grandes desconocidos no solo por los clientes, sino también y sobre todo por los empleados y los mediadores encargados de su comercialización, pues cada Entidad Aseguradora los forma a su mercantil conveniencia, mirando siempre en el corto plazo de los objetivos anuales, en lugar de dar una formación desde la teoría general y posteriormente adaptarla a sus productos concretos.

Hay tres clases de seguros de vida:

  • Seguros de vida para caso de muerte
  • Seguros de vida para caso de vida
  • Seguros mixtos.

Todos ellos vamos a intentar verlos en esta página.

Seguros de vida para caso de muerte
Es el clásico seguro temporal anual renovable, como puede serlo el seguro del coche. Transcurrido el año y si no ha ocurrido siniestro acaba el contrato, que si ambas partes así lo pactan, puede ser renovado anualmente, o no. Tiene el inconveniente de cada año la prima es superior, pues el riesgo también lo es.

Seguro temporal con una duración previamente pactada. Los primeros años el seguro es más caro que si lo contratáramos anual renovable, pero los últimos que es cuando más lo necesitamos, es muchísimo más barato que si fuera anual renovable. Todos los años se paga lo mismo, revalorizaciones aparte.

Seguro a vida entera. Aquí la compañía paga siempre, pues el asegurado quiera o no, se muere. Es lo que tenemos los humanos, la tendencia natural a morirnos mal que nos pese. Este seguro a vida entera puede ser con primas temporales o con primas vitalicias. Obviamente si lo contratamos a prima temporal es mucho más caro que si optamos por las primas vitalicias.

Como garantías complementarias suele contratarse la de invalidez en sus distintas modalidades, el doble capital en caso de fallecimiento por accidente y el triple capital en caso de fallecimiento por accidente de circulación.

En todos estos seguros podemos designar como beneficiario a un banco o a cualquier otro prestamista, por la parte no amortizada del préstamo en el momento del fallecimiento del asegurado.

Seguros de vida para caso de vida
El asegurado cobra si sobrevive a una determinada fecha. Si muere antes, pierde el dinero pagado.

Seguros mixtos
Los herederos del asegurado cobran si el asegurado fallece antes de una determinada fecha. Si sobrevive, quien cobra es el asegurado. Es la suma de un seguro para caso de muerte y un seguro para caso de vida.

Valores de los seguros de vida de duracion superior al año caso de reducción, y con un componente de ahorro caso de rescate y anticipo:

  • Reducción. El tomador deja de pagar, pero el seguro continúa con menos capital asegurado.
  • Rescate. Se devuelve al tomador la prima pagada, a excepción de un porcentaje por el riesgo asumido.
  • Anticipo. La Compañía presta al asegurado su propio dinero, y le cobra por ello unos intereses.

Las tablas de reducción, rescate y anticipo han de ser incluídas en el seguro en el momento de su formalización, y en buena lógica, deberían ser incluídos también en los proyectos o presupuestos, cosa que ninguna o casi ninguna compañía hace.

No hay más. Todos los seguros que tenga cualquier compañía de seguros, encajan en una de estas tres modalidades. Si te dicen lo contrario, mienten. Hace siglos que las entidades aseguradoras no innovan en sus productos, salvo cambiarles el nombre.

Aunque mención aparte merecen los mal llamados seguros o planes de pensiones o de jubilación, que son una tremenda estafa por entre otros, los siguientes motivos:

  1. Tu dinero no está garantizado, por más que te digan que sí que lo está.
  2. Al vencimiento, hacienda que somos todos, se quedará con un buen pellizco, sobre todo si decides cobrarlo de golpe y no poco a poco.
  3. Si decides rescatar anticipadamente, sólo vas a conseguir millones de pegas
  4. Te fríen a comisiones.

Obviamente ésto, no interesa que lo sepas.

Nunca te hagas un plan de pensiones. Te estarán estafando.

Tampoco te hagas las cosas raras esas que algunas compañias se están inventando, para jugar ellas en bolsa con tu dinero. Si ellos ganan, tú ganas muy poco, y si ellos pierden, el que pierde eres tú. Tu dinero.

 

 

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